«Se me ha empezado a escapar el pis, es normal a mi edad tener problemas de suelo pélvico».
«No me puedo levantar de la cama, es normal cuando tengo la regla».
«Nunca he disfrutado de las relaciones con mi marido pero es normal porque siempre tenemos prisa».
Esto es lo que escucho cada día en consulta de fisioterapia. Es normal esto, es normal aquello. Todo es normal.
Estoy deseando (en el sentido metafórico de la palabra, ya me entiendes) que llegue el día en el que tener dolor de testículos sea normal o que el dolor al eyacular sea algo que va implícito en ser hombre.
No es normal que tardemos una media de 12 años en diagnosticar una endometriosis a una mujer a la que le duele la regla desde que tiene uso de razón. Pero claro, cuando eres mujer te aburres de escuchar lo de siempre: te duele porque la regla tiene que doler, te duele porque no haces ejercicio (y si lo haces entonces no estás haciendo suficiente), te duele porque estás gorda, te duele porque blablabla. El caso es que al final el problema no se soluciona hasta tiempo después, o nunca.
No es normal que tengamos que soportar el dolor en las relaciones por síntomas derivados de la menopausia, o por traumas o por lo que sea. Las relaciones no deberían doler nunca.
«Nunca me había pasado esto, pero el otro día no pude tener relaciones con mi marido. Y me sentí fatal. No por mí. Por él. Me sentía culpable por no poder darle lo que quería. Estoy postmenopáusica y sabía que esto me iba a pasar en algún momento, sé que es normal pero aún así no me siento bien».
Esto es lo que me comentó una paciente en nuestra primera sesión. No solo hemos normalizado que todo duele si no que encima nos tenemos que sentir mal por el otro. Aún cuando el dolor es nuestro. ¿En qué momento hemos aprendido a aceptar, callar y aguantar? No es justo.
¿Por qué abandonamos a las mujeres en el postparto? ¿Por qué las cuidamos tanto durante el embarazo y luego no queremos saber más de ellas? Quizás sea un problema del sistema, quizás un problema individual, quizás una falta de compromiso de los sanitarios. No lo sé.
A veces tengo la sensación de que el simple hecho de haber nacido mujer es una carta blanca abierta a cualquier patología. Todo nos pasa por ser mujeres. Las soluciones son siempre las mismas: tienes que hacer ejercicios de suelo pélvico (pero no te dicen cuáles), tienes que ponerte las bolas chinas (pero no te dicen cómo)… Y a día de hoy todavía es una suerte encontrar un profesional sanitario que derive a fisioterapia de suelo pélvico. Y viceversa.
Muchas mujeres llegan a mí primero por desesperación y segundo porque esa desesperación les ha llevado a buscar soluciones en Google.
Los problemas de suelo pélvico son los gran ignorados. Las patologías uroginecológicas en general. Sobre todo si se trata de la salud femenina.
¿Cuándo vamos a ocuparnos de la salud femenina? ¿Cuándo vamos a estudiar de verdad el cuerpo de las mujeres?
Si quieres solucionar estos problemas de suelo pélvico, que no son para nada normales, estoy aquí para acompañarte.

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